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Policiales 14-02-2017

Castelar Sur - Barrio San Juan: Le reventaron la cara por una cartera

Castelar Sur - Barrio San Juan: Le reventaron la cara por una cartera

Gladys Olmedo tiene 49 años. El viernes 10 de febrero a las 07:45, luego de salir de su casa para ir a trabajar, la interceptó un delincuente que subió con una moto a la vereda. Le apuntó y después la golpeó hasta fracturarle la nariz. Gladys se desmayó. Cuando despertó, tenía su musculosa y corpiño rotos.

 

Gladys vive en una casa ubicada en Madrid y 14 de Julio del Barrio San Juan en Castelar Sur. Trabaja en la fiambrería del autoservicio de William Morris y Pavón a una cuadra de su vivienda.

 

"Salí caminando de mi casa hacia el trabajo apurada porque estaba sobre la hora de apertura del supermercado. Tres casas antes de la esquina de 14 de julio y Madrid, una persona con una moto grande blanca y negra sube a la vereda y me cierra el paso", cuenta Gladys a Anticipos.  

 

"En la moto viajaba una sola persona bien vestida de una edad de 27, 28 años", agrega.

 

"Al pensar que era el vecino de esa casa, giro para bajar a la calle y dejarlo pasar. Pero automáticamente el ladrón saca un arma, me apunta y me dice 'dame todo'. Después que le entrego la cartera, se queda mirándome los pies. Entonces, le empiezo a gritar "¿¡qué, también me vas a robar las zapatillas, hijo de puta!'", recuerda.

 

Con la intención de escapar, Gladys se introduce en el pasillo de una casa vecina. El ladrón se baja de la moto y la corre hasta alcanzarla.

 

"En un momento siento un impacto muy fuerte en el ojo. Creo que me golpea con la culata de la pistola. Caigo al piso y no recuerdo nada más. Me fractura la nariz y se me inflama el ojo. La cabeza creo que me la golpeé contra el piso después de caer", detalla.

 

Gladys recupera el conocimiento y sola se levanta y regresa a su casa. Nadie la ayuda.

 

"Después que vuelvo en sí, me doy cuenta que tengo la musculosa y el corpiño rotos. El celular lo tenía guardado en la cartera. Pero como el delincuente no la revisa, supongo que piensa que lo llevo en el corpiño", explica.

 

El patrullero llega diez minutos después del hecho. El policía le dice a Gladys que al ladrón de la moto lo están persiguiendo desde hace tres días. El oficial explica que no lo pueden atrapar porque se escapa hacia Merlo Gómez tras cruzar las vías.    

Esa misma mañana, interviene la ART y Gladys queda internada en una clínica privada de Ciudadela hasta el sábado al mediodía.

 

Gladys permanece en reposo en su vivienda. Por la inflamación en el ojo, su visión no es óptima y de a ratos tiene fuertes dolores de cabeza difícil de calmar. De noche, le cuesta dormir porque escucha un ruido permanente de una moto frente a su casa.


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